domingo, 16 de noviembre de 2008

Descansen en paz

Ante la repentina e inesperada, pero sobre todo sospechosa muerte del Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y su grupo de colaboradores además de otras personas, las preguntas y especulaciones surgen como respuesta natural de un gran sector de la sociedad.

Y es que guardando la distancia y la prudencia que tan delicado caso merece, me atrevo a mencionar algunos puntos que podrían servir para tratar de esclarecer aun que sea un poco el trágico “accidente”.

No existió ninguna llamada de emergencia del avión hacia la torre de control, ninguna irregularidad fue reportada, ninguna falla mecánica en alguno de los motores, nada, no hubo nada, lo que apunta a que tendría que ser un viaje tranquilo y sin complicaciones.

En el hipotético caso de existir alguna anomalía, los pilotos están obligados a informar a la torre de control del aeropuerto más cercano (en este caso el de la ciudad de México) la falla que presentan, para que la torre de control avise a los demás aviones que surcan el espacio aéreo, para que estos aumenten su altitud y dejen el espacio libre a la aeronave en problemas y pueda así aterrizar.

El avión donde viajaba el secretario de gobernación se encontraba a tan solo 4 minutos y 20 segundos aproximadamente del aeropuerto de la ciudad de México, lo que hace pensar que recibiría la llamada de emergencia, lo cual no paso.

Los pilotos cuentan con una capacitación constante y en los simuladores de vuelo se enfrentan a situaciones de falla en los motores o casos similares, lo que hace que estén preparados y con los conocimientos suficientes para poder planear, tratando de encontrar un lugar optimo en caso de un aterrizaje forzoso, siendo este un terreno o en un caso muy extremo alguna carretera, y no precisamente en una zona poblada además de congestionada como ocurrió.

Ningún avión se desploma de manera inmediata, existen pasos a seguir, y el procedimiento es elemental para cualquier piloto, en este caso, si la falla se presento mucho antes de estar cerca de la ciudad de México, tendrían que haber ubicado el aeropuerto mas cercano, para aterrizar ahí y hacer los chequeos que fueran necesarios a la aeronave, lo cual, como sabemos todos no ocurrió.

Estos son solo algunos puntos muy simples a considerar, y como según las investigaciones y el resultado fatal ninguno se dio, lo que si sucedió, fue la muerte de 14 personas.

El más importante el secretario de gobernación, una persona leal y un gran colaborador, además de entrañable amigo según palabras del propio Felipe Calderón, y sin afán de generar desconfianza o más dudas de las que de por si existen, me pregunto… ¿Existe algún limite para la lealtad? Y me respondo a mi mismo en base a lo que he visto en los últimos días… ¡No!

Ya que para subsanar algunos de los problemas gubernamentales, políticos y sociales, la lealtad y las pruebas que esta exija nunca serán suficientes, la podemos llamar lealtad, patriotismo, karma o “accidente”, o lo que sea, eso depende de cada quien y en el momento que se use.

Al final la vida sigue y el país “avanza”, la historia está llena de mártires y hombres leales, a los que se les rendirán honores en el campo Marte, total así funciona, así ha sido y asi será.

Descanse en paz secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño, a su familia no le faltara nada, ya que con los contratos que usted firmo con PEMEX, les ha garantizado un futuro, donde nunca les faltara nada.

Descansen en paz, las víctimas de este fatal “accidente”, esos que simplemente regresaban de trabajar, que en mala hora y en mal lugar les toco estar una tarde del día martes 4 de noviembre, descansen en paz, aun que ustedes no sean mencionados en los altos círculos de poder.

Descansen en paz… si es que eso existe.



1 comentarios:

oscar alberto dijo...

Exelente comentario acerca de la muerte del señor secretario de gobernacion caballero de fina estampa Enrique (ahijado).
Definitivamente no me ha desepcionado respecto a sus conocimientos de pilotos y aeronaves.
Tampoco sus ilimitados conocimientos de politica es usted una persona de fina estampa definitivamente, que se la vive en el templo del saber (irrigación) y claro "no chateando", muy bien.
Esperando reciba este comentario se despide de usted su padrino.

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Caballeros de Fina Estampa - Editor| Noel